Cómo guardar tu piscina desmontable en invierno
Un almacenaje correcto puede doblar la vida útil de tu piscina desmontable. No guardes la piscina de cualquier manera: estos pasos marcan la diferencia.
Cuándo desmontar
El momento ideal es cuando la temperatura del agua baje de forma constante de 15°C (generalmente en octubre). No esperes a las heladas: el PVC se vuelve rígido con el frío y es más propenso a agrietarse.
Paso 1: Tratamiento final del agua
Añade un producto de invernaje 48 horas antes de vaciar. Esto evita que se formen algas y calcificaciones durante el vaciado.
Paso 2: Vaciado
Usa la válvula de drenaje incluida. Dirige el agua hacia un desagüe o zona de riego. Según la normativa local, el agua clorada no debe verterse directamente a cauces naturales.
Paso 3: Limpieza a fondo
Con la piscina vacía, frota las paredes y el fondo con una mezcla de agua y vinagre blanco (evita productos abrasivos). Aclara con la manguera y deja secar completamente al sol durante un día entero.
Paso 4: Desmontaje
Desmonta los tubos metálicos y sécalos por dentro (inclina y deja escurrir). Revisa las juntas de goma y aplica vaselina para mantenerlas flexibles.
Paso 5: Plegado del liner
Espolvorea talco sobre el liner antes de plegar: evita que las capas se peguen entre sí. Pliega sin hacer dobleces marcados que puedan debilitar el material.
Paso 6: Almacenaje
Guarda en un lugar seco, cubierto y a temperatura estable (garaje, trastero). Evita el contacto con el suelo directo (usa un palet o estante). Protege de roedores con una caja o bolsa cerrada.
Siguiendo estos pasos, tu piscina estará en perfecto estado cuando llegue el próximo verano.